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HERMANA OLINDA, UNA VIDA AL SERVICIO DE LOS MÁS NECESITADOS EN TURKANA (KENIA)

Cuando encontró a las Hermanas Misioneras Sociales de la Iglesia, pronto se percató de que no tenían proyectos en África. Sin embargo, la suerte se puso de su lado y poco tiempo después llegaba una invitación de la Diócesis de Lodwar, capital del distrito de Turkana, una de las regiones más desasistidas de este planeta. La Hermana Olinda se presentó la primera ya que no quería perder su gran oportunidad de ir a compartir su vida con los más necesitados.

La Hermana Olinda llegó a Turkana en 2001 con un billete solo de ida y mucha fe y esperanza. Allí se ha quedado, y allí pretende quedarse de por vida para acompañar al pueblo turkana en su desarrollo integral. Cada día consigue el milagro de ser un hogar para huérfanas a través de un orfanato, un centro de formación para religiosas y de llegar a cerca de 2000 niños y niñas a través de las 12 Escuelitas Preescolares que hoy gestiona en el área de Turkana norte.

El Gobierno de Kenia declaró la sequia como Desastre Nacional en febrero del 2017, y en Turkana Norte la situación es más grave que en el resto del país, estando en fase crítica 4. Le preguntamos a la Hermana Olinda por la situación de emergencia por hambruna que se vive y nos comenta entre exclamaciones y suspiros que “hoy hasta los árboles desaparecen, no hay agua en muchos poblados y el hambre hace estragos entre los más vulnerables”. 

Con respecto a las escuelitas, nos cuenta que “en esta emergencia de hambre, las escuelas primarias estatales han cerrado desde hace tiempo por falta de comida; allí, si no tienen comida, cierran las escuelas, y muchos más niños están acudiendo a nuestras escuelitas en busca de comida. 

“Si tienes capacidad de envolverte con el dolor ajeno, te quedas”

A las voluntarias de la Fundación y a las diferentes personas que han escuchado el relato de la Hermana Olinda durante estos días de paso por Madrid, les ha quedado claro que encontrarse con la Hermana Olinda aquí es anecdótico: “A nosotras no nos encontrarán en ciudades, sino viviendo entre los pobres y con los pobres, sentados con ellos en el suelo y la arena y dándoles la mano”.

Además, la mayor parte nos preguntamos cómo hace y de dónde saca la fuerza para llevar a cabo la ingente tarea que tiene a cargo, con escasos recursos, en un espacio de naturaleza dura y poco acogedora, solo movida por su fe y por la alegría de la entrega. “Si tienes capacidad de envolverte con el dolor ajeno, te quedas. Si no, te buscas una congregación más cómoda”, señala la Hermana Olinda.

Los ojos de la Hermana Olinda han visto muchas cosas difíciles de asimilar. Por ejemplo, nos cuenta cuando se ha encontrado con personas completamente en los huesos esperando literalmente la muerte ocultas tras unos arbustos… nos cuenta cuando se acercó a unas madres que daban de comer a sus hijos para comprobar que lo que ella pensó en la lejanía que era chocolate, era tierra mezclada con agua… nos cuenta que en varias ocasiones ya ha desmontado su hábito para acoger al bebé recién nacido de una madre que estaba dando a luz en la arena…

A veces nos olvidamos hasta de comer…

Estas historias desafían la esperanza, pero la Hermana Olinda reconoce que en estos 17 años en la zona hay muchas cosas que han cambiado con el arduo esfuerzo de cada día que a veces hace que las misioneras se olviden hasta de comer y comiencen su jornada a las 5 de la mañana para terminar a la 1 de la madrugada.

“En los 16 años que llevamos trabajando en la zona hemos notado un cambio total en la nutrición de los niños, en la organización de las comunidades y de las familias. Los niños reciben una educación, alimentación, están muy atendidos y vestidos”, señala la Hermana Olinda.

Nuestros niños también tienen sueños

La Hermana Olinda nos cuenta los sueños de sus niños. “Uno dice yo quisiera ser grande para ser el presidente de Kenia, otro dice yo quisiera ser grande para ser doctor, enfermero, chofer… Todos nuestros niños tienen un deseo de superación, de cambiar sus vidas, pero también las de sus padres”.

Las 12 Escuelitas Preescolares de Turkana (Kenia) salen adelante gracias al apoyo de diferentes grupos de amigos y fundaciones… ¡GRACIAS!

 

 

 

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