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Covadonga Tomé, pediatra voluntaria

Esa noche tuvo la primera convulsión. Su pobre padre, hecho un manojo de nervios, la escenifica agitando el brazo y la pierna izquierdas. Como Omar no mejora, sus padres deciden llevarlo al Hospital de Distrito más cercano a su casa (lejos de aquí), donde le ponen tres inyecciones (imagino que un antibiótico y algo más) y lo despachan con cloxacilina oral. Esa noche Omar convulsiona de nuevo, varias veces, y al final de la última convulsión no llega adespertar.

Los padres de Omar creen que su estado se debe a las inyecciones recibidas. Se asustan mucho. Echan a andar buscando otro lugar donde alguien les atienda. Vienen la abuela y dos hermanos más…. Omar no abre los ojos, no responde, se queja con ese sonido intermitente, lastimero, de los niños realmente enfermos…. Un camión pequeño que circula en dirección Mombasa recoge a la familia en el camino y les habla de Lamu y del Hospital Pablo Horstmann. Por último un trayecto en bote y llegan hasta aquí. Han pasado muchas horas en el camino.

Omar está grave. Responde muy pobremente a estímulos. Su padre tiembla. La madre muy delgada, con el pelo corto y la mirada suplicante, subrayada por unas profundas ojeras, y sin una lágrima. La abuela, siempre un paso por detrás, sosteniendo la familia, la esperanza…. Sospecho una meningitis bacteriana. Hago la punción lumbar, el líquido es turbio. Mientras espero el resultado, comienzan a circular por las venas del pequeño Omar los Antibióticos y la Dexametasona. Llega la confirmación del diagnóstico. Va pasando la tarde y el pequeño Omar a penas responde. Hace algún movimiento errático, atetósico….no vuelve a convulsionar…. Me acuesto pensando en que probablemente no llegue a la mañana… Sueño que me levanto y le encuentro sentado en la cama sonriendo…

Amanece el Domingo y Omar está algo mejor. Duerme, pero con placidez. No se queja. No se mueve de forma descordinada y rígida. Parece descansar. No parece que sufra como ayer… La mañana del Lunes Omar abre los ojos y dice mama. Está débil. Pero mira cuando dices su nombre. Llora y nos parece que tiene sed. Bebe con prisa, y enfadándose porque no le damos más, las primeras gotas de suero glucosado. Río. Al final de la tarde Omar toma su primera papilla de galleta y leche…. Y cuando ve un mzungu lo distingue y protesta….

Omar va mejorando muy despacio. Y su familia le acompaña en cada momento y celebra cada pequeño avance….. Omar pelea contra el neumococo como un valiente. Y a mi me queda la esperanza de un pequeño milagro que le ayude a no tener secuelas demasiado severas….que no le condene a una vida más complicada aún, en un país tan difícil como este para los enfermos y los débiles.

Se lo merece. Y se lo merecen sus padres que no se rindieron y siguieron buscando un lugar donde Omar tuviera una oportunidad. Se lo merece su abuela después del largo camino y las noches en vela junto a la camita de Omar. Y sus hermanos, siempre prudentes, siempre callados, siempre pendientes del pequeño de la familia.

Hoy es Martes 11 de Septiembre. Omar a ratos duerme tranquilo. A ratos despierta y mira alrededor. Se enfada cuando le molestamos. Su madre lo acuna. Ojalá. Lo merecen. Gracias a todos por cruzar los dedos.”

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